Hace veinticinco años, la Unión de Científicos Preocupados envió una advertencia, respaldada por 1,700 firmas, sobre la necesidad de tomar medidas para proteger el futuro de la Tierra y la humanidad.

Desde 1992 y el llamado a la acción original, los expertos creen que la situación se ha vuelto mucho más grave. En lugar de abordarse de manera efectiva, muchos de los problemas descritos en la carta, como los recursos limitados para una población creciente, solo se han exacerbado.

Una nueva carta actualiza este mensaje para una nueva generación, afirmando que todavía no se está haciendo suficiente. La carta enfatiza problemas apremiantes como el cambio climático, la deforestación, la extinción masiva de especies, las “zonas muertas” oceánicas y la falta de acceso a agua dulce.

Interpretación artística de un planeta. Fuente: Pixabay

Aunque ha habido avances en algunas áreas, por ejemplo, el aumento de las fuentes de energía renovable, las malas noticias superan con creces a las buenas en este sentido. El daño al que ha estado sometido nuestro planeta en los últimos 25 años es verdaderamente impactante. Casi 300 millones de acres de bosque han sido destruidos, la mayoría limpiados con fines agrícolas.

Además, el número colectivo de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces en la tierra ha descendido en un devastador 29 por ciento. Ahora se anticipan pérdidas cataclísmicas en la biodiversidad y la devastación humana si no se toman medidas decisivas, y pronto podría ser demasiado tarde.

Esta carta abierta, firmada por 15,364 científicos de 184 países diferentes, ofrece la siguiente predicción lúgubre: “Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de nuestra trayectoria fallida, y el tiempo se acaba, Debemos reconocer, en nuestra vida cotidiana y en nuestras instituciones de gobierno, que la Tierra con toda su vida es nuestro único hogar.”

Entre los que firmaron la carta, publicada como un artículo de ‘punto de vista’, se encontraban la mayoría de los premios Nobel del mundo. Los autores de la carta condenatoria tomaron su información de los datos recopilados por agencias gubernamentales, así como de organizaciones sin fines de lucro e investigadores individuales.

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