La mente más grande de nuestra generación desafió la opinión médica, a pesar de sufrir una enfermedad de la capacidad motora conocida como esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Cuando el físico teórico, el cosmólogo y el autor fueron diagnosticados en 1963, los médicos le dieron solo dos años de vida.

La enfermedad mata a la mayoría de sus víctimas en los primeros cinco años, pero Hawking desafió todas las probabilidades y siguió viviendo. En 1985, su esposa rechazó la consulta de los doctores acerca de si apagaba su máquina de soporte de vida cuando fue abatido por una neumonía.

Hawking estaba en un coma inducido por las drogas en un hospital de Ginebra en ese momento y en el documental Hawking de 2013, dijo:

“Los médicos pensaron que ya no estaba, le ofrecieron a Jane que apagara la máquina. Jane se negó a apagarlo. Ella insistió en que volviera a Cambridge. Las semanas de cuidados intensivos que siguieron fueron las más oscuras de mi vida, porque todos los días podrían ser las últimas. Tengo el deseo de aprovechar al máximo cada minuto.”

La enfermedad lo ha dejado incapacitado para hablar y necesita cuidados constantes, pero esto no le ha impedido continuar su increíble trabajo en la ciencia. En 1988, lanzó su libro “Una breve historia del tiempo”, que desde entonces vendió 10 millones de copias, continúa dando discursos y conferencias.

Además de ser un revolucionario en el mundo de la ciencia, Hawking se ha convertido en un modelo a seguir con discapacidad, hablando en la ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos de 2012 en Londres.

El pasado 8 de enero, Hawking cumplió 76 años.

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